PEÑAFLOR

PEÑAFLOR

Pocos rincones encontraréis en Asturias con tanta historia como Peñaflor, en el límite de Grado, Candamo y Las Regueras.

Su privilegiada situación, que constituye el vado más estrecho del río Nalón, convirtió a la localidad en paso obligatorio del Camino Primitivo de Santiago desde el siglo IX, cuando fue testigo del primer peregrinaje a la tumba del apóstol por el rey asturiano Alfonso II.

Poco más de un siglo después, en el año 1144, el rey Alfonso VII y su esposa doña Berenguela mandaron erigir un puente, una capilla y un hospital de peregrinos. De estas construcciones apenas nos queda el puente, aunque ha sido reconstruido en diversas ocasiones debido a los enfrentamientos bélicos y a la constante amenaza del Nalón, que arrasó la población no pocas veces e incluso provocó que algunos vecinos llegasen a amarrar los hórreos a los árboles.

La iglesia de San Juan, aunque reformada, aún conserva señales de su primitiva fábrica románica, como el ajedrezado de su pórtico. Fue iglesia de asilo y en ella pudieron refugiarse perseguidos y delincuentes arrepentidos “acogiéndose a sagrado”. 

Al gozar Peñaflor de una posición tan estratégica, fue protagonista de numerosos enfrentamientos bélicos y en época de guerra siempre estuvo ocupada por uno u otro bando. Durante la guerra de la Independencia, se dice que los franceses subieron hórreos a las peñas para usarlos como albergues y garitas, pero que terminaban hundidos al ser aserrados los pegoyos por los vecinos del lugar. Vivió también una escaramuza en la guerra carlista y en la guerra civil fue una vez más un lugar muy codiciado, al constituir un punto estratégico en el famoso pasillo de Grado. 

Además de los atractivos ya citados, en Peñaflor se encuentras interesantes hórreos dispuestos en hilera, casonas como la de la Obispalía e incluso una casa de indianos, Villa Carmen Marcelino, en la carretera general.

Nota para visitantes: Peñaflor se encuentra a solo 3 km de la villa de Grado, distancia que se puede recorrer a pie por un camino asfaltado. También se puede acceder en Ferrocarril FEVE y cuenta con una parada en la línea de autobús ALSA Oviedo-Grado (paradas). Al otro lado del puente, existe un bar/restaurante para descansar y recuperar fuerzas.