Capilla de Nuestra Señora de los Dolores

Fue mandada construir por el tercer Marqués de Valdecarzana en 1713, finalizando su construcción en 1717, como complemento eclesial del vecino palacio de Miranda-Valdecarzana. Es una de las capillas palaciegas más sobresalientes del estilo barroco de Asturias, atribuyéndose la obra al arquitecto Francisco de la Riva Ladrón de Guevara.
Está realizada con sillares de piedra caliza gris y rosácea, perfectamente labrados, que dan una gran belleza cromática al edificio. En el exterior destaca la portada de la fachada Este, que presenta arco de medio punto, flanqueado por pilastras cajeadas y decoradas con rombos en resalte y, sobre el arco, un frontón partido que alberga una hornacina avenerada.
Es de planta rectangular, de nave única y dividida en tres tramos. El delantero, de mayor altura, se cubre con cúpula sobre pechinas, en los otros dos se utiliza la bóveda de medio punto con lunetos. Sobresale la rica ornamentación interior a base de casetones y cornisas molduradas profusamente decoradas y en particular su riquísima y elegante sacristía.